Los alumnos de primer curso de la Escuela Secundaria y Bachillerato Lyons tienen dos semanas para utilizar la ciencia con el fin de resolver el misterio del secuestro de un zorro y, a continuación, participar en un juicio simulado para defender o refutar la culpabilidad de la persona que consideren el culpable.
Analizaron las pruebas, entre las que se incluían huellas dactilares, huellas de pisadas, ADN y un metal desconocido, además de entrevistar a posibles sospechosos. Un agente de policía les dio consejos sobre la investigación de la escena del crimen, mientras que un fiscal les ayudará a preparar el juicio.
