Recientemente, catorce alumnos de primer curso se sentaron en una alfombra en su aula de Northridge Elementary de Longmont, mientras la profesora Michelle Flippin les enseñaba a pronunciar una serie de palabras sin sentido.
«Estáis poniendo en práctica todo lo que habéis aprendido», dijo antes de que leyeran en voz alta palabras como «tipdexes», «blosses» y «drinches». «Son palabras muy raras, pero, si conocéis todos los sonidos, ¿podéis leerlas? Claro que sí».
