La docencia: una profesión que merece la pena elegir

Una profesora y una niña realizan una actividad creativa sentadas en una mesa; ambas sonríen y están concentradas en su trabajo.

Al final de su primer año como docente, Mary Kusbel esperaba sentirse agotada. En cambio, se sentía llena de energía. «Es muy fácil, en las redes sociales, ver a gente que se centra en los retos de la educación pública o que dice que el agotamiento docente está en su punto más alto», comentó Kusbel. «Eso me puso nerviosa al empezar mi primer año». Pero a medida que avanzaba el curso escolar, se fue convenciendo cada vez más de que había elegido la profesión correcta. «Tengo más energía al final del año que al principio», afirmó. «Siento que estoy haciendo lo que debo hacer».