Más que una hora del cuento: el club de lectura «Stuffy» en Alpine Elementary

En un rincón acogedor de Alpine Elementary, un grupo de alumnos de infantil y primer curso de primaria se reúne al final de la jornada escolar, con los brazos llenos de peluches y mantas. La sala vibra de emoción mientras los alumnos se dan cuenta de que algo especial está a punto de comenzar.

Bajo la dirección de Michelle Drangeid, profesora de tercer curso, el Club de Lectura de los Peluches invita a los alumnos más pequeños del colegio a relajarse, ponerse cómodos y enamorarse de las historias. Los alumnos se acomodan junto a sus peluches favoritos, compartiendo aperitivos y la emoción del momento mientras Drangeid abre un libro. Cada semana se presenta un nuevo autor o tema, ampliando su mundo página a página.

Una profesora cuenta un cuento a un pequeño grupo de niños en un aula llena de color, repleta de libros y juguetes.

En esta jornada en particular, el grupo se sumerge en la lectura de *The Dot*, de Peter H. Reynolds, un cuento sobre el valor y el poder de la creatividad. Los alumnos dan vida al cuento mediante una divertida actividad con acuarelas. Partiendo de un simple punto en su hoja, lo transforman rápidamente en formas y motivos únicos.

Una niña sostiene un plato de papel decorado mientras otra pinta en una mesa del aula, con materiales de arte a su lado.

Para muchos de estos alumnos, esta es su primera oportunidad de formar parte de un club escolar, un espacio diseñado exclusivamente para ellos. «El club es un respiro. Es una oportunidad para que se relajen y jueguen», explica Drangeid, al describir el objetivo de cada reunión.

Además de las manualidades y los cuentos, el Club de Lectura Stuffy va forjando poco a poco algo más profundo. Refuerza los vínculos entre los distintos cursos, convirtiendo los rostros conocidos que se ven en los pasillos en saludos amistosos y conversaciones. Como explica Drangeid: «Me encanta incluir a alumnos de otros cursos porque así tengo la oportunidad de conocer a niños a los que normalmente no veo. Cuando voy por el edificio, me ven y me saludan. Se crea un vínculo que fomenta el espíritu de comunidad, y eso es una de las mejores cosas de todo esto».

Una niña de pelo rizado sonríe, sentada en el suelo junto a otros niños, durante una actividad en grupo.

​​Mucho después de que termine el club, sus efectos siguen manifestándose. Los alumnos regresan a casa para leer en voz alta a sus peluches, construir fortalezas con mantas y recrear la acogedora magia de la lectura. En estos pequeños y significativos momentos, comienza a arraigarse en Alpine Elementary un amor por la lectura que les acompañará toda la vida.

Escuelas del Valle de St. Vrain